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Juventud

Por: Israel León O’’Farrill

2012-05-24 04:00:00

Imagen Cortesía La Jornada de Oriente 24/05/12 

Durante el Segundo Congreso de estudiantes de Posgrado de la UNAM compartí mesa con un colega del doctorado en Estudios Latinoamericanos cuyo tema se centraba en el concepto de “juventud” y su aparición en nuestro país. La afirmación implicaría que, antes de que apareciera el concepto no existía lo que podríamos denominar juventud; sin embargo, la lógica nos obliga a aceptar que la juventud siempre ha existido, pero no como un concepto y mucho menos como algo que debiera ser entendido y ubicado en un espacio dentro del panorama de la vida de las personas. Es decir, hasta hace unos años, se era niño y al desarrollar un poco de vello púbico y al poder preñar o ser preñado, se pasaba directamente a la vida adulta. Desde hace años ya, se reconoce que existe la juventud y tal reconocimiento lleva implícitos derechos, oportunidades, obligaciones e innumerables aspectos fundamentales a considerar como la salud –mental, física, sexual–, la alimentación, vivienda, educación, trabajo y otros que hacen que por fin puedan tener un lugar establecido entre el mundo supuestamente “correcto” de los adultos y el de los niños –que han de ser llevados de la mano para que arriben “sanos y bien educados” a ese mundo “correcto” de nosotros los adultos–, lo que los debería de dotar de una personalidad. De acuerdo con la Organización mundial de la Salud (OMS) y al Fondo de Naciones Unidas para la Población y el Desarrollo (UNFPA), la juventud está considerada entre los 10 y los 24 años, y no queda muy clara la diferenciación entre adolescencia y la juventud, o cuándo se deja de ser adolescente; por otro lado, en mi práctica cotidiana con los jóvenes a través de mi trabajo como docente universitario, he comprobado que tales diferencias son todavía menos claras.

Ser joven en nuestros días no es tan sencillo: constantemente se duda de su inteligencia, personalidad y capacidades en general para la vida. Se podría argumentar que, al ser unos costales de hormonas, su capacidad de decisión está supeditada a la montaña rusa emocional en que se encuentran; incluso se podría decir que por estar inmersos en un mundo cada vez más digitalizado, resulta que son más individualizados y poco solidarios con el mundo que les rodea. Difiero por completo de semejantes afirmaciones. Cierto, sus hormonas y el sexo constante no tienen nada de especial; por otro lado, tampoco la tiene el hecho de que su mundo esté ocupado una buena parte del día por la red y sus productos. Hace unos días, asistí a un seminario cuyo tema central eran los jóvenes y las hipermediaciones. Ahí se dijeron cantidad de cosas con las que no estoy de acuerdo, pero una de ellas fue el hecho de que los jóvenes no se relacionan ya de la misma manera que lo hacían hace años, que ya no se interesan en el mundo en el que nos desenvolvemos los adultos y que ya nunca canalizarían sus inquietudes por nuestras vías… Los jóvenes de hoy son dinámicos y multifacéticos al grado de estar interesados en muchas cosas a la vez; los vemos preocupados por las cosas más superficiales y las más densas a la par; sí, aunque no se crea, comprenden y consumen discursos de libros, de los académicos y revistas “densas”, y sin chistar pueden migrar a chutarse un cómic o a disfrutar las mieles de la voz y aspecto de la Tigresa del Oriente… En efecto, son enteramente capaces de comprender la vastedad de la información que hay en la red, diseccionarla y encontrar lo que más tiene sentido; a la vez, asumir identidades desde su propia individualidad y construir su propio concepto de identidad y de individuo muy a pesar de lo que la academia y los investigadores digan al respecto. Son incluso capaces en verdad para captar el mundillo asqueroso de la política, tema tan serio para nosotros los adultos y en el que asumimos –en algún momento me incluí en este pensamiento catastrofista, lo admito– que ellos jamás se involucrarían y dejarían que la bola de rucos malandrines y “ojos” decidieran su futuro. Los chicos de la Ibero, del Tec, del ITAM, de la UNAM y del movimiento “Somos 132” nos abofetearon con su presteza, amplio sentido de lo moral y arrestos –aspectos que nuestra sociedad domestica en el individuo en el paso a su vida adulta– y nos hicieron ver que están ahí y no se dejarán amedrentar. Se manifiestan en la red y en las calles con la misma soltura que los más viejos… ¿eso está mal? ¿Son retrógradas por ello?

Imagen cortesía La Jornada de Oriente 24/05/12

Las reacciones al movimiento no se han hecho esperar y lo han minimizado y ridiculizado. Primero los dinosaurios de toda la vida, que cual cuento de Monterroso, siguen ahí y que no vemos el momento en que se vayan como vaticinó en su momento Charly García; después, periodistas intolerantes y poco comprometidos con la sociedad a la que se deben y que habrán de demeritar cualquier movimiento tan sólo porque no procede de sus vísceras hambrientas de protagonismo o recursos espurios. Ahora vemos que la empresa de Santa Fe trata de capitalizar a como dé lugar la voz de los muchachos para no quedar como los que los dejaron mudos –sospecho que detrás de la reacción de Televisa hay un interés económico pues estos chicos más adelante serán los que compren publicidad y quizá no olviden tan fácilmente. Me siento orgulloso de los jóvenes de hoy y aunque ruco, quiero asumir que soy otro de los 132… el mundo quizá pueda descansar un poco más tranquilo: hay jóvenes ahí que quieren participar en la construcción de su propio entorno. Congratulémonos todos.

© Derechos Reservados, 2012. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.

Drive, El Escape

Imagen cortesía tendencias.com

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Drive

Israel León O’Farrill

Valhalla Rising (2009) del director Nicolas Winding Refn resultó ser una cinta contrastante y perturbadora en muchos sentidos. Primero que nada, densa, pausada, como para hacernos sentir la vida sin emociones de “One Eye” interpretado por el excelente actor Mads Mikkelsen -Coco e Igor, 2009; Después de la Boda (2006)-, un sanguinario vikingo que es utilizado como asesino por caudillos y cuya única razón de ser es matar de las formas más sanguinarias; por otro lado, en extremo sangrienta, producto de la explosión ultra violenta que conlleva ese mismo personaje. Ese fue mi primer acercamiento al cine de Winding, director intenso e interesante. La factura del cine nórdico –sea noruego, danés, finlandés o sueco- lleva un sello particular debido quizá a la aparente parsimonia que implica la vida en esos lugares tan claramente extremos. Baste mencionar a Bergman – El Séptimo Sello (1957), Kaurismäki –Leningrad Cowboys (1989)-, Axl -El Festín de Babette (1987)-, o Moland –Cero Grados Kelvin (1995)-;   Winding, nacido en Dinamarca no sería la excepción. Quizá lo interesante era llevar la propuesta de este director –una especie de Fassbinder corregido y aumentado- al cine gringo y averiguar cuál sería el resultado:  Drive (2011) fue el producto de ese experimento. Una cinta igualmente contrastante y perturbadora sólo que en esta ocasión, en un momento histórico más cerca de nosotros y con una intensidad quizá más adaptada al público netamente occidental. Winding entrega una elaborada historia donde los protagonistas son los cautivos de su propia patética circunstancia, pero le añade elementos de mafia, corrupción y violencia –nada extraño para nuestras sociedades actuales-, con lo que hace que la historia se torne más explosiva de lo que el espectador espera. ¿Sorprende? Indudablemente, y de forma positiva. Por supuesto, Winding contó con el excelente trabajo de Ryan Gosling -Los Idus de Marzo (2011) y El Creyente (2001) – y otros actores que visten el reparto de manera divertida como Ron Pearlman –El Nombre de la Rosa (1986), Cronos (1993)- y Albert Brooks – Hasta que la muerte los separe (2003); el sonido es espectacular –tuvo una nominación al Óscar- lo mismo que la música. Es de esas cintas que debe ser vista en pantalla grande.

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Voces silenciadas

Por: Israel León O’farrill

2012-05-17 04:00:00

Regina Martínez Pérez / http://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=306536

Nuevamente es tema de mi entrega semanal la libertad de expresión y la difícil vida que llevan los periodistas mexicanos en estos tiempos. En efecto, la violencia ejercida hacia los comunicadores en diferentes entidades del país, sea por parte del crimen organizado o de las autoridades es detestable por donde se le vea –según la organización Reporteros Sin Frontera, 49 por ciento de los casos son responsabilidad de los órganos de seguridad del Estado. De acuerdo con un reportaje de Mariela Paredes en la revista Contraparte, del año 2000 a la fecha habrían sido asesinados o desaparecidos 109 periodistas en México. La cifra, que es alarmante en sí, no dirá mucho para funcionarios y personeros de las administraciones actuales o pasadas; habría que preguntarse si dirá algo a los candidatos a la presidencia, especialmente aquellos tres de derecha como los llamó el sábado pasado enLa Jornada nacional Jaime Avilés: JVM, Quadri y EPN; menos quizá a este último, cuyo equipo de campaña y simpatizantes están dados a las amenazas a manifestantes como los de la Ibero y a golpear a otros –como los de Córdoba, Veracruz. Es un hecho, siguiendo estos datos, que los gobiernos panistas estarían manchados por la sangre de informadores, especialmente el de Felipe Calderón, pues en su sexenio, según datos del mismo reporte, se incrementó 246 por ciento en relación con el de su antecesor Vicente Fox. Pero no sólo ellos, pues en las administraciones priistas, como la de Veracruz que se vio manchada recientemente por la muerte de la corresponsal deProceso en ese estado, Regina Martínez Pérez, han sucedido también estos asesinatos frecuentemente atribuidos a la lucha entre los cárteles. No obstante, no olvidamos las detenciones a los twitteros en ese mismo lugar por “actos terroristas” (ultramega sic, de harta risa loca) y nos resulta ilustrativa la entrevista de Julio Scherer y el director del semanario, Rafael Rodríguez Castañeda y otros colaboradores con el gobernador de la entidad, Javier Duarte,  a cuento del asesinato de Martínez y en la que no hubo respuestas claras. Vale la pena leer el número dedicado al caso (1853 correspondiente al 6 de mayo de 2012) para tener un atisbo del trabajo de la reportera y sus posibles consecuencias. Lo cierto es que, una mordaza a estos trabajadores de la información no sólo vulnera su derecho a difundirla, sino que vulnera nuestro derecho ciudadano y como sociedad, a recibirla. Poco se ha reflexionado en este sentido y nuestra sociedad, como ente pasivo, recibe la información y poco cavila sobre la calidad de la misma o siquiera sobre las dificultades o riesgos que corren los periodistas para obtenerla.

En este contexto, el sábado pasado asistí a un evento que se realizó en la Catedral poblana en memoria de los periodistas caídos llamado “Toca. Mirar no Basta” organizado por Maricruz Aguilar y patrocinado por una empresa de publicidad llamada U–Touch. En entrevista, Aguilar me aseguró que el movimiento es enteramente ciudadano, que ella está preocupada por vivir en una sociedad de paz; se trata de pintar con huellas digitales blancas palomas rojas y de esa manera, manifestarse a favor de la paz. El acto se dio en el atrio de la Catedral pues previamente se dio una misa en honor a los periodistas asesinados. Aguilar me comentó que estaba molesta pues habían asistido pocos periodistas para cubrir el acontecimiento y criticó su falta de solidaridad; sin embargo, estuvieron tanto Televisa como Televisión Azteca Poblanas,  cobertura que ya quisieran tener muchos eventos. Ciertamente, muchos medios decidieron no asistir por su vinculación con la iglesia a través de la misa. Ella me comentó que lo hizo ahí para que no se confundiera la gente: “si yo lo hago en el zócalo suena como una manifestación y esto es una manifestación (sic) totalmente pacífica, por eso no hay calles cerradas, por eso no hay gritos, por eso es una ceremonia totalmente pacífica porque de lo contrario no seríamos coherentes”. Pienso que tales movimientos no pueden ser “light”, que no transgredan los modos de lo correcto y el decoro; los delincuentes no se andan con delicadezas al amenazar y exterminar periodistas. Las televisoras seguramente asistieron a cubrir el acto, pues les debe haber parecido inocuo, asequible a las noticias que se transmiten en Puebla: un paraíso donde aparentemente no pasa nada. Una expresión de este tipo es deseable pues no lleva gritos ni consignas; no tiene “incómodos” cierres a la circulación ni busca afectar a nadie. ¡Perfecto para el jet set poblano!

Toca. Mirar no Basta /Foto. Israel León O’Farrill

Hoy, el periodismo comprometido con la sociedad es cada vez más necesario y su fomento, de vital importancia para nuestra frágil democracia; es menester que no se amordace o se dirija con ahogamientos publicitarios o con amenazas directas. Los mensajes que envía el crimen organizado son múltiples y diversificados: unos, para la competencia, otros para el ciudadano común, otros para las autoridades y otros para los medios de comunicación. Sin embargo, es difícil saber si estos recursos criminales no están siendo utilizados por los aparatos del sistema en general –gobierno y poderes fácticos– para controlar a los medios en provecho de la situación violenta que vive el país. Debe la sociedad en conjunto con el Estado proteger a los medios y a sus trabajadores; de no hacerlo, quedaremos mudos ante la ignominia en la que vivimos.

© Derechos Reservados, 2012. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.

Los Intrusos

Celuloide

Los intrusos

 Israel LEÓN O’FARRILL

Imagen cortesía El Popular

Con Los intrusos (2012) Juan Carlos Fresnadillo se une a una lista interesante de cineastas de origen hispanoamericano que están incursionando de manera interesante en el cine de terror. El género, que había sido terreno indiscutible de los gabachos desde la muerte del gran Hitchcock, ahora presenta directores de la talla de Guillermo del Toro con estupendas propuestas como La invención de Cronos (1993), Mimic (1997), El espinazo del Diablo (2001) y El laberinto del Fauno (2006), del mismo Alejandro Amenabar con Los otros (2001) y Tesis (1996) y los más jóvenes Jaumé Balagueró con Darkness (2002), Fragile (2005) y las Rec (I y II, 2007 y 2009) españolas que influenciaron a Quarantine… también Juan Antonio Bayona con El orfanato (2007) y Guillem Morales con Los ojos de Julia (2010). Curiosamente muchos de estos realizadores españoles han estado bajo el apoyo en producción de Guillermo del Toro, que como se ve, está generando una escuela en el género. En Los intrusos sucede lo que pasa en las películas de estos directores: hay un excelente reparto, generalmente internacional, y los actores suelen hablar en el idioma del lugar donde se ubique la historia. Es decir que si se centra la acción en España, hablarán español y no inglés. Como ejemplo, Daniel Brül -protagonista de la estupenda Good bye Lennin! (2003)- interpreta a un sacerdote español y habla castellano aun cuando él sea alemán; Owen también habla español en algún momento de la película. Por otra parte, el guión está estructurado de manera muy interesante, con tramas paralelas de un terror compartido; el final, es inesperado y sorprende, cosa que se agradece pues muchas de estas historias, sobre todo en el cine gringo, son sumamente predecibles. Destacan las actuaciones de los jóvenes Ella Purnel en el papel de Mia y el niño Izán Corchero como Juan, que son sumamente convincentes. También lo son las de Clive Owen y la de Pilar López de Ayala que la recordamos como Juana la reina de España en la película Juana La Loca (2001). Recomendable incluso para los adoradores del género. PD. Lo verdaderamente terrorífico son la cantidad de comerciales del Partido Verde en todas las salas y funciones… ¡ya me tienen mareado!

 

¿Democracia?

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¿Democracia?

Por: Israel León O’farrill

2012-05-10 14:15:57

Debate desangelado / sopitas.com

Bueno, finalmente Salinas Pliego fue vencido por el interés popular en el debate del pasado domingo entre los candidatos a la presidencia. El poder fáctico representado por esa televisora fue derrotado por un “programa” poco atractivo y que, por ende, no tendría un ápice de rating.

Podríamos decir que la democracia ganó, que el interés ciudadano se centró en el “sano ejercicio democrático” de la confrontación de ideas; en Francia, la izquierda triunfa llevando la voz de una nimia mayoría –pero mayoría a fin de cuentas– de electores que prefirieron otorgarle el poder ahora después de una elección complicada, pues ninguno de los dos principales oponentes obtuvo más del 50 por ciento de la votación lo que los hizo tener que participar en una segunda vuelta electoral. El debate allá se televisó en ocho canales y se repitió por todo el país a través de la radio y la internet. Dicen los que saben, que fue ejemplar; Vladimir Putin gana las elecciones y se unge como presidente por tercera ocasión –la administración pasada fue primer ministro, que conste– y asume el poder en una suerte de coronación zarista que lleva las voces del electorado ruso; en Grecia, la atomizada votación es sinónimo de que el pueblo sabe lo que hace y elige en función de una acendrada formación democrática y política; en España se da la madre de las elecciones, una en que el pueblo decidió retornar al Partido Popular después de comprender que el Socialista había equivocado el rumbo y con un dejo inusitado de convicción ideológica se decidió por la derecha…

Hollande y Sarkozy /cubadebate.cu

Supongo que a estas alturas, el/la amable lector/a estará confundido o habrá captado ya la ironía detrás del amplio párrafo de arriba. En efecto, estoy ironizando sobre la democracia y las elecciones. Han sido bandera fundamental de los movimientos democráticos en el mundo los comicios abiertos, limpios, donde un electorado informado y comprometido puede ejercer su derecho primordial a elegir quién llevará el liderazgo de su país o su zona –léase el caso del parlamento europeo– con la conciencia tranquila que tiene quien ha llevado una vida en consecuencia con las luchas de millones que han perecido en pos del concepto “democracia”. Sin embargo, hoy vemos que el hecho de que se garanticen elecciones libres en el mundo occidental y moderno en el que vivimos, no significa en lo más mínimo que la sociedad viva en libertad, y mucho menos que asuma su rol en una comunión democrática. Para empezar, el bullicio en torno a Salinas Pliego generó más que interés, quizá morbo; además, hay que considerar que el factor “partido de futbol pitero de atractivo nulo” intervino bastante para que el respetable decidiera cambiar el canal. ¿Qué habría sucedido si se hubiera tratado de un clásico Chivas–América? Por otro lado, el debate se centró en quién tenía más bolas de boñiga para aventar y quién las podría recibir sin hacer gestos… pocas ideas, mucho ataque… por ahí se coló alguien que decía tener propuestas y que, según dicen algunos, podría tener mejor dicción: Quadri, que puede deletrear a la perfección la palabra privatización. Por cierto, nadie le espetó ser producto de la “teacher”. Al final, lo que trascendió fue la edecán sabrosona que “subrepticiamente” se les coló a los organizadores. Claro.

En Europa, las elecciones están siendo reflejo de muchas voluntades y necesidades… y mucha visceralidad. A esos mismos que adoraron en su momento mientras tenían poder adquisitivo –aun cuando estuvieran aplicando políticas claramente racistas, neoliberales y empobrecedoras– los desconocen ahora que hay crisis. Por eso es que lo que se ve en los procesos europeos es la caída de hombres que han decidido apoyar modelos económicos poco democráticos y no la caída de ideologías o partidos políticos. Sí, indudablemente allá también hay poca madurez democrática. Sarkozy y Hollande se dijeron de todo en el debate y acá eso se celebró, pues supuestamente es el ejemplo a seguir en estos ejercicios. Hollande heredará un muladar de país y las presiones de una dura Merkel que no permitirá que Francia la deje sola en las políticas de austeridad que pactó con Sarkozy, no podrá tomar decisiones libremente por lo que el voto francés se irá a la basura; lo mismo podría decirse del triunfo de Rajoy en España: hoy los españoles ven con amargura que la mera alternancia no fue la solución. En Rusia, bueno, o el pueblo no ha entendido lo que significa Putin en el poder –acusado de ser un auténtico malandrín, diversificado y frecuentemente vinculado con la mafia– o hay desmemoria colectiva. Lo que sucede en Grecia es confusión total, no diversidad ideológica. La democracia está llena de vicios.

Lo que los electores a nivel mundial compartimos es la incertidumbre, hastío y un franco sentido de desesperanza al ver que un pilar cardinal de la institución democrática nos lleva a vacuas decisiones que no resuelven absolutamente nada. No es culpa de la democracia ni de sus propios productos; es problema de la punta de facinerosos, inútiles y truhanes que se han aprovechado de ella. Difícilmente podemos imaginar un mundo sin la democracia y sus conquistas, pero es un hecho que no está funcionando y que se requiere fortalecer todo el entramado social para que exista el ciudadano que no sólo tome decisiones el día de la elección, sino que viva y respire democracia con todo lo que implica. Viene difícil la elección del 1 de julio y no sé si estamos preparados.

© Derechos Reservados, 2012. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.

Celuloide


Los niños de la esperanza

 Israel León O’Farrill

Imagen Cortesía El Popular

El denunciar los excesos de una derecha enferma de poder siempre se agradecerá, sobre todo si viene con una visión franca y abierta, producto de una sociedad que asume sus propios horrores y omisiones, y denuncia aquellos cometidos por sus propios gobernantes. Los niños de la esperanza (2010), cinta de Rose Bosch narra la aglomeración de miles de judíos en un velódromo en París, en unos cuantos días de julio de 1942, y su posterior deportación a los campos de concentración en Europa del Este donde ya se estaba aplicando la llamada “solución final” con un saldo de seis millones de judíos, gitanos y prisioneros polacos y españoles gaseados e incinerados. Poco se ha hablado de la colaboración que dieron los políticos de la llamada República francesa de Vichy a los nazis una vez ocupada Francia y mucho menos nos ha llegado a las salas de exhibición cinematográfica. Ello respondió en primera instancia a que Francia formó parte de los aliados y se buscó borrar cualquier tipo de aspecto negativo por su parte. No obstante podemos hablar de la interesante La llave de Sara (2010), que aunque aborda de manera tangencial el hecho, explora en los remanentes sociales a través de la historia de una sobreviviente. La crudeza deLos Niños… no deja dudas ni espacios a la negación; tampoco hay lugar para los sentimentalismos ramplones de producciones hollywodenses sobre el también llamado “Holocausto” donde se privilegia la pobreza discursiva y la imagen de nota roja, lo que indudablemente resta a estas historias contundencia. No sucede así en esta cinta pues a la par de las pertinentes actuaciones del castinginfantil, lo mismo de la leyenda Jean Reno y una excelente Mélanie Laurent (Bastardos sin gloria), también está el guión que contrasta constantemente la vida de los judíos en este trance con un Hitler que, desde su fortaleza en las montañas austriacas, festeja con Eva Braun mientras organiza el exterminio racial. En momentos donde la derecha en el mundo tiene un inusitado avance, es pertinente que tengamos filmes como estos para no olvidar –recordemos que el todavía hoy presidente Sarkozy propuso leyes contra los gitanos y contra el velo musulmán femenino-. Imperdible, sobre todo porque está en unas cuantas salas y seguramente habrá de desaparecer en estos días.

 

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Debate mediatizado

Por: Israel León O’farrill

2012-05-03 04:00:00

El primero twitter burlón… /mimorelia.com

Controversia es lo que ha rodeado la decisión de Ricardo Salinas Pliego, dueño y director general de la TV Azteca –y muchas otras empresas entre las que se encuentra Elektra– de no transmitir en los canales de su televisora el debate entre candidatos a la presidencia que se llevará a cabo el próximo domingo en punto de las ocho de la noche; en su lugar, TV Azteca transmitirá el partido de la liguilla entre Monarcas Morelia –del que ellos son dueños– y Tigres de la UANL. Controversia por cierto, que para unos gravita en torno a si nuestra democracia ha de sustentarse en la libertad que tenga el individuo de ver lo que le parezca; para otros, en torno a si el IFE tendría que torcer la mano de la televisora y obligarla a transmitir un acto de tal magnitud –me refiero al debate– pues es de primordial importancia para el país. Aparentemente ambas posturas están en lo correcto; no obstante, dicha dicotomía no es del todo correcta cuando se piensa el asunto dos veces.

Existen ciertos parámetros que nos rigen, que regulan el quehacer de las personas y de las instituciones, en algo que se ha llamado el Estado de Derecho. Se pueden equivocar, sí; pero en esencia, las alternativas resultan sumamente costosas para una nación como la nuestra: anarquía y dictadura. Nuestra todavía incipiente democracia que se sustenta en semejantes reglamentos y leyes adolece de un elemento fundamental sin el cual las democracias no pueden funcionar: lo moral, soportado en un deber ser que no ha de estar escrito en ninguna ley o reglamento, sino que ha de estar instalado en el mapa genético del individuo en una suerte de cromosoma social. Eso, usualmente nos lo enseñan en casa y recibe numerosos nombres, desde el sentido de la “decencia”, pasando por el “compromiso” hasta llegar al coloquial “tener tantita madre”. En nuestro país los excesos son la norma y la regla el desparpajo y el agandalle. Salinas Pliego se acomoda perfectamente en esta categoría, pues sólo basta recordar su asalto al Canal 40. El sentido de lo moral, según él, está supeditado a los ratings, su bolsillo y sus sórdidas negociaciones con el poder y los poderosos.

El Instituto impotente… /portal.radioamlo.com

Más allá del maldito partido de la liguilla y su transmisión –no olvidemos que Televisa no cedió su mejor canal y en el dos pasará el bodrio insultante de Pequeños Gigantes a la misma hora– lo que está en discusión es la innegable participación mediática en la contienda electoral y que, sutilmente, está superando aquella campaña negativa en la elección de 2006. De acuerdo a un interesante artículo de John Ackerman en Proceso (1851), las televisoras se habrían sumado a un juego de silencios con respecto a la campaña electoral y ante la desinformación se beneficiaría el voto duro de los partidos políticos… quien tiene un voto cautivo mayor es el PRI. De ahí que se diga que ambas televisoras apoyan la campaña de Peña Nieto. Sin embargo, y jugando un poco a la idea de las conspiraciones, habría que ver que ahora también le entran las distribuidoras de cine al juego político. En efecto, subrepticiamente sale de los cines la película Días de Gracia, de Everardo Gout, película mexicana nominada a 15 Arieles, que exhibe de manera inteligente la corrupción en nuestro país y su relación con el futbol –el caso que nos ocupa es un excelente ejemplo– pues es en esos momentos que el país vive “días u horas de gracia” donde todo es posible. Al parecer al poder no le gustó y las distribuidoras tuvieron en Avengers un excelente pretexto para ocupar las salas pues habría de ser un éxito impresionante de taquilla; así y todo, Cristiada no ha desaparecido de las salas cinematográficas pese a que presenta una versión parcial de la historia claramente católico –recordemos que el PRI y PAN fueron los artífices de las reformas al Artículo 24 constitucional–; ya no digamos el inusitado éxito del documental De Panzazo cuando apenas si dio una muestra del problema educativo y más bien se dirigió al desprestigio de la teacher como un clavo más del ataúd en donde se colocó su alianza con el Revolucionario y su copetudo candidato.

Salinas Pliego hace evidente la activa relación que hay entre los medios de comunicación, el poder y los organismos sociales como el IFE: una donde los últimos se encuentran subordinados a los primeros  o atado de manos, sólo con la posibilidad de hacer declaraciones. No se trata de que se prohíba la transmisión de un partido de futbol o un programa de concursos, sino del compromiso que tiene una televisora y un empresario con los intereses de la sociedad a la que se debe ¡Vamos, ni siquiera deberían cuestionárselo! Los espacios de crítica y debate serio para analizar la campaña enCanal Once y MVS en la revista noticiosa con Carmen Aristegui son honrosas excepciones. No es que el debate nos vaya a dar muchas respuestas; al contrario, es probable que haga que constatemos la pobreza argumentativa, de carácter y de improvisación de varios de los candidatos. Pero eso es culpa de los ellos, no de nuestra democracia. Verlo es entrar en una comunión democrática que bien puede ayudarnos a tomar decisiones más razonadas en las urnas el 1 de julio de este año. Salinas Pliego hizo bien al negarse a transmitir el debate, lo mismo que contestar a sus detractores enTwitter con sorna y burla, pues nos mostró su verdadera faz: la de un personaje activo que medra en esos  “días de gracia”…  ¡qué pena!

© Derechos Reservados, 2012. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.
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