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Nostalgia

Por: Israel León O’’Farrill

2013-05-23 04:00:00

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Cordero y Barbosa en la presentación de la Reforma /adnpolitico.com

Es lugar común que cualquiera que haya estado en una situación de poder desmedido, sufra de una nostalgia a veces insana cuando deja de tenerlo, al grado que le hace acometer las acciones más bárbaras e insensatas que jamás pensó y que nadie en su entorno –aparentemente– se habría esperado. Por si fuera poco, cuando esta nostalgia se instala en la figura de un ex mandatario, bueno, los resultados son indudablemente patéticos y sumamente peligrosos. Lo anterior lo vemos representado en la gresca que se ha suscitado en el seno del Partido Acción Nacional recientemente. El otrora hombre de los 6 mil pesos –sostuvo que con esa cantidad un mexicano vive con holgura y tiene casa, carro y escuela–, ex Secretario de Hacienda calderonista y hasta hace unos días presidente de la fracción parlamentaria del PAN en el Senado, Ernesto Cordero, fue destituido de su encargo por el presidente del Comité Ejecutivo Nacional de ese instituto político, Gustavo Madero, argumentando las diferencias del primero con el segundo a partir de la participación del PAN en el Pacto por México y a que junto con el PRD presentó una iniciativa de Reforma Político–Electoral sin su aval.

El mismo Cordero lo puso así según se publicó en diferentes medios “¿Cómo llegan las iniciativas del Pacto? Pues son iniciativas trabajadas en lo oscurito que nadie conoce y de donde se envían a las cámaras y de donde se nos solicita, de la manera más atenta, que las aprobemos sin cambiarles un punto o una coma, sin escuchar a nadie y sin escuchar el consejo de expertos. De modo que hay una gran diferencia, esto es como se debe enfrentar un proceso parlamentario con toda seriedad, de cara a la sociedad y ello tiene un gran mérito”. Lo que venía siendo un secreto a voces, resultó ser una obviedad hace unos días cuando Madero destituyó a su líder en el Senado: a Felipe Calderón, auténtico jefe de varios senadores encabezados por Cordero, no le han gustado las negociaciones que ha emprendido su partido con el Pacto por México. Nostalgia pura del ex presidente, que ya afuera de Los Pinos pretende seguir manipulando la agenda nacional. Dicen por ahí que existe también la nostalgia del ex presidente Salinas y que se encuentra detrás de una buena parte de las decisiones que se ventilan en el Pacto. Eso no lo sé, pero de que en Salinas también se vislumbra la nostalgia, eso es un hecho. Se reporta en Excélsior también, que de esa manera, la fracción leal a Calderón en el Senado dejaría de manejar a discreción los más de 11 millones de pesos que les corresponde como presupuesto para operación. Eso duele, sin duda.

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Madero, manotazo en la mesa / eluniversal.com.mx

Más de los mismo: en un acto público en el Distrito Federal hace unos días encabezado por Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de esa ciudad, reapareció Martha Sahagún de Fox invitada por uno de los invitados –¿?– y se mostró muy regia, muy “primera dama” en una actitud que indudablemente huele a esa nostalgia…  No hace mucho, contendían para ser candidatos a la presidencia Cuauhtémoc Cárdenas y Miguel Alemán; de ambos se decía que querían retornar a Los Pinos por la nostalgia que les provocaba el “osito de peluche” que habrían dejado allí. La malicia popular vio en la guasa del animalito de juguete, la necesidad de regodearse en el poder de aquel que estuvo cerca o que lo ejerció, casi una necesidad malsana. No por nada el general Lázaro Cárdenas envió al exilio a su antecesor y que según dicta la leyenda, habría sido encontrado en el momento de su detención en posesión de un ejemplar del libro Mi Lucha, de Adolfo Hitler en pleno ascenso fascista en Alemania. Como dice Lorenzo Meyer en un artículo publicado en la revista Istor del CIDE, “El segundo acontecimiento –el primero sería la fundación del partido de Estado– que determinó el carácter fuerte de la presidencia posrevolucionaria, fue la decisión del presidente Lázaro Cárdenas –también impuesto por Calles– de acabar con la diarquía y expulsar al jefe máximo del país a mediados de 1935; acto seguido, purgar al gobierno, al partido y asumir directamente las riendas de todo el proceso político, y cimentarlo mediante una reforma agraria radical y una política laboral de apoyo y organización de los trabajadores urbanos”. Recientemente en otro espacio, a cuento de la destitución de Cordero, Meyer afirmó que la disciplina de partido que vivió el PRI y sus antecesores desde la presidencia de Cárdenas hasta la de Salinas, habría exigido que los presidentes se retiraran de la vida pública sin afectar los intereses de su sucesor. Esta disciplina vendría a ser rota por el mismo Salinas y más adelante por los presidentes de Acción Nacional tanto Fox sobre Calderón y ahora de Calderón sobre Peña, el Pacto y sus iniciativas, a la par de tener un control irrestricto de su partido.

¿Será acaso que nos enfrentamos a la lucha entre dos poderes que dejaron de serlo hace tiempo, pero que siguen fungiendo como tal (Calderón–Salinas)? A mí no me lo parece, sobre todo porque el primero no ha logrado acumular el mismo poder y las alianzas que ha conseguido el segundo. Lo que vemos es una franca descomposición de la política nacional a favor de la consecución del poder a como dé lugar… o de su conservación, incluso si ello lleva a la crisis de un partido o al perjuicio de la sociedad en su conjunto producto de mezquinas parálisis legislativas o de desquites personales. Nostalgia, cochina nostalgia…

© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.
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Dinosaurios

Por: Israel León O’’Farrill

2013-05-16 04:00:00
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Ríos Montt /cadenaser.com

En su ya clásico minicuento –también denominado microrelato o relato bonsái–, Augusto Monterroso nos hace ver su frustración por la existencia, incluso después del sueño reparador, de un anacronismo usualmente relacionado con los dinosaurios: los dictadores y el pensamiento conservador, reaccionario y retrógrado que viene aparejado con ellos. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Sabe de lo que habla Monterroso, pues vivió una buena parte de su vida en Guatemala –hijo de padre guatemalteco y de madre hondureña– y se enfrentó a la dictadura del general Jorge Ubico en 1944, seguido después de un largo periodo de exilio –vivió en México hasta su muerte– y como apunta Francisca Noguerol en su libro La trampa en la sonrisa: sátira en la narrativa de Augusto Monterroso, “periodo –el del exilio– fundamental para comprender algunos de sus textos”. Como Monterroso, muchos otros autores latinoamericanos han sido marcados por las dictaduras que han sufrido sus países de origen. En este instante, tanto el texto de Monterroso como el asunto de los dinosaurios tienen pertinencia pues el sistema judicial de Guatemala acaba de condenar al ex dictador Efraín Ríos Mont a 80 años de prisión bajo cargos de genocidio en contra de la población Ixil en el departamento del Quiché en ese país. “Ríos Montt –reporta Rogelio Alaniz en el Litoral.com– fue presidente de Guatemala desde marzo de 1982 a agosto de 1983, es decir menos de un año y medio. Durante ese periodo organizó escuadrones de la muerte que se encargaron de practicar operativos de limpieza étnica particularmente en el departamento de Quiché. Todas las imputaciones que se le han hecho son verdaderas y están probadas, pero no se debe perder de vista que en Guatemala las masacres se extendieron durante cuarenta años y las responsabilidades, en consecuencia, no se reducen a Ríos Montt, por más que este caballero en su condición de militar fue uno de los protagonistas centrales del genocidio”. En efecto, lo vivido en Guatemala en estos días no es más que el pequeño tirón a una madeja de brutalidades y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Es evidente que falta mucho por hacer, que no se acaba la justicia con el encarcelamiento de un dictador solamente; no obstante, para millones de guatemaltecos –y de latinoamericanos– significa bastante. Por ejemplo, ya en otras ocasiones he tenido la oportunidad de escribir sobre Benedetti, aunque no había caído en la cuenta de que él también le escribió a los dinosaurios. “Duérmete dino ya no eres presagio, ya puedes descansar por dos milenios, has cambiado de envase y de epopeya, los endriagos suplentes te persiguen”, escribió en el poema Canción de cuna para un dinosaurio. Pareciera, de verdad, que ahora al que le toca dormir –o al menos habitar el ámbito onírico– es al dinosaurio, pues la justicia ha llamado a su puerta. El canto de Benedetti es un exhorto para que la ranciedad, la sinrazón y la intolerancia se echen para atrás y se aletarguen. En Guatemala quizá esto empieza. En un dejo de optimismo, acudo a Charly García y su canción Los Dinosaurios: “Los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer”.

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Monterroso /libreriodelaplata.com

Celebración nos merece el enorme paso acometido por ese país, uno que es tan criticado por el nuestro que suele ver de arriba abajo a Centroamérica por considerarla inferior, atrasada, retrógrada… hoy nos da una lección. He sido testigo de la infinita cultura que detenta Guatemala, de su amplia diversidad humana y de la inmensa calidez de su gente; también de la dolorosa pobreza y la indignante marginación lo mismo que la grosera disparidad presente en su vida cotidiana. Y curiosamente, constaté que lo mismo sucede en México. Pese a que nosotros no experimentamos la guerra civil que ellos vivieron y que no podemos decir que hayamos tenido los genocidios de los que se acusa hoy a Ríos Montt, no podemos ignorar la sistemática marginación operada hacia nuestras comunidades originarias, los miles de muertos en el conflicto contra los cárteles del sexenio pasado –y que empiezan a acumularse en el presente– y la soez aplicación del sistema económico que incentiva la misma disparidad que vemos en Guatemala –tenemos al hombre más rico y a los pobres más pobres– y que poco ha de enorgullecernos. Lección nos da Guatemala, aunque dudo que escuchemos nada. Una amiga guatemalteca se congratulaba en una red social al decir que, quizá esto era lo más importante producto del fallo de la justicia en su país: “El escuchar que en mi Guatemala la gente está hablando de lo que pasó durante la guerra, dónde estaban y cómo lo sintieron, todos lo vivimos de maneras, en tiempo o en lugares diferentes pero lo vivimos. Siento que todos estamos hablando de nuestras experiencias. Hablar (y no es sólo hablar por hablar) eso es lo más importante”… En efecto, es fundamental que una sociedad reconozca sus errores y los discuta, los hable, de manera que pueda comprenderse y mejorarse a sí misma. Largo camino que si no empezamos a andar llegaremos a un punto en que será demasiado tarde. Benedetti termina así: “…duérmete dino y sueña con nosotros, el mesozoico se quedó allá lejos, duérmete saurio con tus huesos huecos, antes de que te quiten lo bailado”.  A Ríos Montt ya se lo quitaron… ¿Quién sigue ahora?

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Cine e investigación

Por: Israel León O’Farrill

2013-05-09 04:00:00

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Bolado (Izq.) y León (Extrema derecha) / Sayra Cruz

 

“Hay que investigar…”, fue la respuesta que dio Carlos Bolado –director de cine– a un estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UAP que le pidió alguna recomendación para los jóvenes cineastas. Lo mismo comentó Andrés León –cinefotógrafo– sobre la necesidad de conocer las nuevas técnicas y las posibilidades que entrañan. Investigar, palabra fundamental. Hace más de una semana, el 30 de abril exactamente, Bolado y León se reunieron con estudiantes de esa facultad en las salas de cine del Complejo Cultural Universitario, precedidos por la proyección de la película Colosio, el asesinato (2012), cinta dirigida por el primero y fotografiada por el segundo. Bolado, que estrenará en breve Tlatelolco y que es responsable de joyas como Promesas (2001) y Bajo California (1998), consideró que la investigación es fundamental para que una película, especialmente si se trata de una de época, pueda ser fiel no sólo al vestuario del momento histórico, sino al parecer y sentir de los personajes.

La conversación con ambos cineastas giró en torno a dos ámbitos principalmente: uno, sobre la técnica cinematográfica y la labor de dirección general y de fotografía; el segundo, en torno a la dificultad de tratar un tema controversial como el asesinato del candidato a la presidencia del Revolucionario Institucional en 1994, cosa que generó cierto morbo, pero también asombro por la visión franca y libre que imprimió Bolado en la cinta. Es evidente que cuando Bolado hablaba de investigación, se refería directamente a respaldar con hechos y documentos –nos informó que se sustentó en los resultados de la investigación publicados por el gobierno federal hace ya algunos años– aquello que aparezca en cualquier película, lo que indudablemente abona a la posibilidad de presentar una mejor versión de los acontecimientos y que los espectadores se sientan sorprendidos. No obstante, se requiere también valor y en gran medida, la necesidad de contar una historia lo mejor que se pueda, ya se trate de una época tan convulsa como el México de 1968, o de la historia de un hombre atormentado que regresa a México para encontrar sentido a su vida y lo hace de manera cuasi poética en Bajo California. Para cualquiera de las historias que ha contado, Bolado comenta que ha formado una biblioteca, es decir, ha investigado. Todo lo anterior nos lleva directamente a cuestionarnos el papel de un cineasta con la sociedad. Como ejemplo, el mismo estudiante que pidió consejo, preguntó que cómo era posible que después de la que película Colosio dijera su verdad, el PRI ganara la presidencia. Evidentemente se necesita mucho más que una película para cambiar muchas cosas, además de que, según cuentan los mismos priistas, el PRI de hoy no es el mismo del pasado. Bien, Andrés León le dijo que sólo se trata de una película y que no necesariamente un cineasta debe tener un compromiso con la sociedad. No obstante, también participa como director de fotografía enTlatelolco, y participa en algunos rollos con Luis Estrada (director de La Ley de Herodes,Un mundo maravillosoEl infierno), lo que hace que, sin buscarlo, esté también participando con los directores en el compromiso que ellos mismos están asumiendo: el de contar una historia bien, sin importar que la misma lleve a la crítica de una época y organización política determinada.

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Panorama de la charla / Sayra Cruz

De hecho, el pasado 13 de marzo en el marco del Foro Novel, Marco Julio Linares, cineasta y secretario del Eficine (Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Cinematográfica Nacional) vehementemente afirmó que los cineastas no tienen razón para imprimir algún tipo de compromiso social en sus producciones. De acuerdo a su visión, el cine es un arte y el cineasta no debe responder por su obra como no lo hace el pintor o el escultor. Difiero, sin embargo, por el enorme impacto que tiene el cine como medio pues es mucho más consumido que otras bellas artes y por lo mismo, tiende a influir de manera más importante en los espectadores. Como menciona la española María Ángeles Martínez García de la Universidad Católica San Antonio de Murcia,  “El cine surgió como un intento de reproducción fiel de la realidad que se colocaba ante el objetivo. Sin embargo, a los pocos años de vida, se descubrió su potencial significativo y en torno a la imagen y el sonido nació un lenguaje específicamente audiovisual. A raíz del fenómeno surgieron diversos puntos de controversia; desde aquí se destacarán dos. El primero de ellos, respecto a la consideración del cine como lenguaje o como confluencia de diversos ámbitos. El segundo centra su atención en la consideración del cine como arte, equiparable a la pintura o la música. En cualquiera de los dos casos hay que atender a la dimensión social del mismo ya que desarrolla su actividad sumido en un entorno cultural del que recibe influencias notables y al cual confiere una especial aportación”. El cine puede tener un compromiso con la sociedad a la que se debe con independencia de si sus realizadores lo saben o no, sea que lo haga desde el documental, como el crudo y contundente Bajo Juárez (2007), de Alejandra Sánchez y José Antonio Cordero, de una historia bien contada e interesante como La Zona (2007), de Rodrigo Plá o del cine de Bolado y León, motivo de este artículo. Pero es quizá en la investigación de la que hablan ellos donde el sentido del compromiso se verifica, pues lo asume el cineasta consigo mismo y por ende, con la sociedad.

© Derechos Reservados, 2013. Sierra Nevada Comunicaciones S.A. de C.V.

 

 

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Reforma

  Por: Israel León O’’Farrill

2013-05-02 04:00:00

otra óptica del foro

 

Panorama general del Foro / Sala de prensa FCC BUAP

La reforma en materia de Telecomunicaciones, que transformó numerosos artículos de nuestra Carta Magna, fue motivo de análisis en un foro que organizamos la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAP y La Jornada de Oriente en el Salón de Seminarios del Complejo Cultural Universitario de la máxima casa de estudios poblana. Los ponentes fueron Aleida Calleja, presidentede la Asociación Mexicana para el Derecho a la Información (Amedi); el senador Javier Corral, históricamente vinculado a la lucha para lograr una reforma en este sentido e integrante de la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía; la doctora Norma Pareja, investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM); el doctor Roberto Sánchez Rivera, investigador de la UNAM –ambos especialistas en el tema– y el periodista de la revista Proceso, Jenaro Villamil, especialista también en el tema de las telecomunicaciones.

Ante un auditorio lleno de jóvenes universitarios, todos ellos ofrecieron sus puntos de vista sobre la reforma y detallaron sus ventajas y desventajas. Corral señaló que, después de las discusiones en la Cámara de Diputados y en el Senado, “fue más lo que se perdió que lo que se ganó”; Calleja dijo que “la reforma no es mérito de las cúpulas, sino de la sociedad que ha planteado un reclamo”; por su parte, Pareja comentó que no se trató en la reforma “el derecho a comunicar, derecho fundamental de los seres humanos” y que es una pena que no se garantizara que la producción independiente se considerara en las nuevas ofertas que habrá; Sánchez apuntó que con la reforma “ha triunfado el liberalismo, pues se trata de una ley de corte liberal…” de igual manera, que el gran enemigo es Slim, no Televisa…”; Jenaro Villamil observó que “en los hechos, la política está contaminada por la telecracia” y que este sexenio pudiera ser “el de la guerra a los cárteles de la televisión y la telefonía”… incluso remató diciendo que los ciudadanos somos espectadores del “narcisismo gubernamental”. Bien, hasta ahí algunos de los principales puntos tratados por los panelistas en el foro. No es lo único, claro está; tanto Corral como Calleja nos dieron una minuciosa descripción de los puntos que trata la Reforma y de los obstáculos que se dieron en el camino para lograrla. Todos coincidieron al final, que es mucho mejor contar con ella que no tenerla.

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El panel completo / César Roa BUCAI FCC BUAP

Por mi parte quisiera retomar algunos aspectos que se mencionaron en el espacio y que considero abonarán mucho más al análisis. Primero que nada, no hubo tiempo para explicar el proceso de décadas que han tenido que pasar académicos, legisladores, periodistas y luchadores sociales, hombres y mujeres, para lograr que una reforma así pasara. En el número 1898 de Proceso, correspondiente al 17 de marzo de este año, Jenaro Villamil hace un pormenorizado relato de la historia de la misma. El caso es que, si nosotros como académicos, como estudiantes y como sociedad en general no conocemos la historia de éstos y otros procesos, difícilmente los podemos entender y apreciarlos en su justa dimensión, no como el usufructo de unos cuantos sino como la lucha constante de numerosos personajes. Al estar en medio del foro –no sólo en su organización sino en su conducción–, me recordé como ese joven interesado en estos agrestes temas de la relación mediospoder que creí que se había visto enterrado con años y años de frustraciones y desencantos. Pero he de reconocer que el tema es sabrosón y fascinante, muy a pesar de corruptelas, cochupos y triquiñuelas que usualmente se relacionan con su operación. El recordar las voces que leí y escuché desde hace dos décadas, como Javier Esteinou, Raúl Trejo, Florence Toussaint, Raúl Fuentes, Beatriz Solís, Rolando Cordera, investigadores serios a los que se suman Pareja y Sánchez Rivera nos dicen que existe una larga trayectoria que hay que considerar; lo mismo las voces de periodistas como Javier Solórzano, Miguel Ángel Granados Chapa, Carmen Aristegui y ahora Villamil que, de forma valiente han estado codo a codo con los investigadores y legisladores para lograr la reforma; el mismo Javier Corral que desde hace muchos años ha estado presente en el debate mediático. Todos ellos lo han hecho en pos de colocar al ciudadano en el centro de la relación que se da entre el poder y las telecomunicaciones, la radio y la televisión. Sin duda, es un tema que desde la academia habremos de seguir discutiendo, pero con seriedad, atendiendo a la investigación verdadera y no a la simple y soez consecución de “puntitos” que nos hagan conseguir becas y beneficios, banalidad de banalidades. Por otro lado, necesitamos tener presente todo el tiempo la vigilancia que la sociedad ha de ejercer ante ésta y otras reformas, pues de lo contrario, caerá en el olvido y en su manipulación por parte de los poderosos, entre ellos, los llamados “poderes fácticos”. Villamil aventuró la necesidad de que nuestra Facultad cuente con un observatorio de medios que contribuya a la vigilancia. En efecto, es necesario que la UAP a través de la Facultad de Ciencias de la Comunicación se asuma como un foco de discusión y propuesta de los principales temas que aquejan a la sociedad, en especial en todo lo relativo a la comunicación, su accionar y sus efectos. Este es un primer esfuerzo de muchos por venir.

Terrorismo y negocio

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Terror

Por: Israel León O’’Farrill

2013-04-25 04:00:00

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Los hermanos chechenos / sexenio.com.mx

Estados Unidos es un país que se cuece aparte con respecto al mundo entero, no sólo por su pujante cultura que inunda el orbe de manera irremediable con su glamour, artificialidad y sentido de lo inmediato, sino también por su indudable liderazgo autoimpuesto en Naciones Unidas y en diversos ámbitos y organismos  regionales en donde a la fuerza de su poderío económico y militar –más recientemente lo segundo que lo primero– impone certificaciones y palomea gobiernos de acuerdo a su gusto y conveniencia… y sin embargo, les han metido una cantidad de goles en su seguridad interna que una de dos: o son de una ingenuidad vecina de la estupidez o son ciertas todas aquellas locuaces teorías de la conspiración en que los gobiernos gabachos se auto atentan para generar terror y fortalecer el fervor nacionalista que les caracteriza. Nadie puede ser tan bobo, pensarían los más maliciosos; para Michael Moore en Bowling for Columbine, empero,  el imperio del terror provocado por el gobierno norteamericano es sumamente real.

Los bombazos de Boston fueron perpetrados por dos hermanos oriundos de Chechenia, República que ha estado en constante conflicto con Rusia desde la separación de la Unión Soviética y que mantuvo por más de una década a su población en un clima de guerra, guerrilla y terrorismo. La región, por si fuera poco, es musulmana, lo que dota de mayor dramatismo al hecho de que ellos fueran los responsables del atentado. Con independencia de las razones –el terrorista sobreviviente argumenta que su hermano mayor, responsable de toda la planeación, quería defender el Islam– el asunto es que a los gringos, siempre se les va la liebre.  Como informa el portal de noticias CNN, “agentes del FBI interrogaron al ahora fallecido Tamerlan Tsarnaev en 2011 después de que el gobierno de un país lo solicitará tras sospechar que tenía vínculos con grupos extremistas, informó la agencia de seguridad estadounidense que rechazó informar qué gobierno lo solicitó. Sin embargo, un alto funcionario de Estados Unidos señaló a CNN que fue Rusia la que realizó la petición”. Como sucedió con los atentados del 9 de septiembre de 2001, los terroristas habitaron territorio norteamericano donde se entrenaron y prepararon. Recordemos que aprendieron a pilotar en escuelas de vuelo perfectamente legales y que su estancia en el país de las barras y las estrellas también lo fue. No sólo eso. Hace tiempo leí un reportaje sobre las relaciones que Estados Unidos conservó con Irán y su depuesto gobernante en 1979, el Sha, y que llegaron a tal extremo de regalarle al país una máquina para imprimir dólares; ello hizo que los talentosos artífices iraníes hayan financiado, siguiendo el reportaje, a numerosos grupos terroristas como el Hezbolá en el Líbano, con dólares norteamericanos. Paradoja de paradojas. Ni qué decir que los mismos gringos, representados por la CIA, entrenaron, equiparon y financiaron a Osama Bin Laden y a los talibanes en tácticas de guerrilla para poder hacer frente a la invasión soviética a Afganistán de 1978 a 1992. Más adelante, como sabemos, el Saudí Bin Laden, como dice el vulgo, “les volteó el chirrión por el palito…” Ahora, el terrible miedo lo plantea el gobierno de Kim Jong–Un, el joven sucesor al “trono” de Corea del Norte y que anda muy inquieto estos días.

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El cartel de la película actual / http://www.bubblews.com

Sigamos, pues a Michael Moore con su idea de que el gobierno estadounidense sí que tiene a su conciudadanos aterrados por el mundo “salvaje y tercer mundista” que vive fuera de sus fronteras y donde seguramente nadie es democrático y todo es insalubre. Lo anterior es constantemente aderezado por series de televisión y películas en una propaganda engañosa y soez, cosa que sí que hacen bien los gabachos. Desde que tengo memoria, he visto a numerosos héroes del imaginario de los sobrinos del tío Sam, sean súper héroes como el Capitán América o soldados  y policías megarudos –interpretados por Chuck Norris, el “Gobernator”, Stallone y Bruce Willis– luchar primero contra la amenaza de los soviéticos, luego contra los musulmanes, brevemente contra los cárteles y al final ahora, contra la amenaza oriental. En efecto, hace años hubo una película llamada Red Dawnprotagonizada por Patrick Swayze donde un grupo de jóvenes protegen a su pueblo de una invasión soviética; ahora, aparece una nueva versión de la misma historia farolera, pero el invasor en esta ocasión es el ejército de Corea del Norte, asesorado por Rusia. Se trata, no hay duda, de ir actualizando el terror de los ciudadanos norteamericanos del común con historias que los hacen castañear los dientes de miedo y correr a las armerías a realizar compras de pánico… sí, porque todo ciudadano ha de tener el derecho de defender su hogar, su pueblo y su país de cualquier enemigo que pueda surgir a la vuelta de la esquina. Quizá la película de Swayze de los 80 no tenía mucho sentido, pues aparentemente el territorio norteamericano nunca habría sido hollado por  suelas enemigas –salvo en Columbus, Texas por los ejércitos villistas y el ataque a Pearl Harbor, que ni siquiera es territorio continental–, pero después de los atentados en 2001 y lo que aconteció en Boston hace unos días, bueno, cualquier gringo creerá lo que le quieran vender. Mientras la maquinaria del terror siga bien aceitada y funcionando, armas y municiones se venderán como pan caliente. ¡Meganegocio el terror!

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Linchamiento

Por: Israel León O’Farrill

2013-04-18 04:00:00

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San Juan Chamula / lapupiladilatada.blogspot.com

Hace unos días causó revuelo en diversos medios de comunicación la noticia de que en San Juan Chamula, comunidad tzotzil de Chiapas, muy cercana a la ciudad de San Cristóbal de las Casas, cientos de indígenas lincharon y quemaron vivo a un ladrón acusado de haber robado un taxi. Por supuesto, la indignación ante semejante y tan macabro suceso no se hizo esperar y he escuchado múltiples voces que critican a la comunidad y los califican de ignorantes y salvajes. Más allá del estupor o escándalo ante semejante noticia –desde hace años que estudio a los pueblos indígenas, específicamente a los mayas, he entendido que no debo partir de los prejuicios generados por mi propia cultura– me sorprendió el hecho de que tan sólo una semana antes encontré un documental sumamente interesante sobre las particularidades del derecho maya en Guatemala. Entre los elementos considerados en el video y que también habían causado revuelo entre la población de ese país está que en comunidades mayas quiché del Departamento de Huehuetenango en ese país también se habían vuelto en años recientes, tanto el linchamiento, como el quemar vivos a ladrones, asesinos, secuestradores y demás delincuentes, prácticas comunes. De acuerdo a especialistas entrevistados en el documental, el linchamiento no forma parte del derecho tradicional maya, sino que es una adaptación de las atrocidades ejercidas por el ejército en la terrible guerra civil que vivió Guatemala por más de 30 años (de 1960 a 1996).  El caso es curioso, pero no es una simple coincidencia; el sentido de justicia y su aplicación entre comunidades indígenas de origen mesoamericano tiene raíces profundas en lo comunitario que a su vez se ve determinado por la concepción que se tiene de la inserción de los sujetos en su entorno social y natural.

El video llamado “Seis años, justicia, estado y comunidad” de Mischa Prince –disponible en la página del programa de Nación Multicultural de la UNAM– gravita en torno a los juicios públicos y comunitarios seguidos contra varios indígenas del departamento de Huehuetenango en Guatemala que habrían despojado de su camioneta a un vecino de la comunidad. El ofendido acudió a las autoridades civiles guatemaltecas para que tomaran cartas en el asunto –él reconoció al menos a uno de los ladrones– y, después de vueltas y vueltas, decidió apelar a las autoridades mayas de la región. La justicia, aplicada por los indígenas, determinó la retribución de los bienes robados, la vergüenza pública, trabajo comunitario y 10 azotes. La visión del sistema establecido –derecho occidental–, representado por una magistrada que es entrevistada en el documental, es de que estas resoluciones son premodernas y atentan contra el estado de derecho que aparentemente existe y funciona en Guatemala. El problema es que ni en Guatemala ni en México dicho sistema funciona. Estos indígenas, como bien dice Rafael Flores en la introducción a su libro La Protectoría de Indios durante el siglo XVI, “hoy día, igual que en los últimos cinco siglos, exigen su derecho a dictar sus propios destinos. Ello incluye las diversas esferas de la realidad social y no sólo las que son bien vistas para el fomento del turismo. (…) Demandan autonomía para tomar parte de las decisiones sobre su tierra y cultura. Piden condiciones e instrumentos jurídicos favorables por parte de las organizaciones estatales e internacionales, lo cual aseguraría el ejercicio de sus derechos. También exigen contar con una legalidad acorde con su modo de comprender y relacionarse con el mundo, no con otra elaborada en términos de los valores dominantes”. Como se ve, demandan el respeto a su identidad, usos y costumbres, lo que los lleva a tener también un sistema de justicia acorde a sus necesidades.

http://www.nacionmulticultural.unam.mx/Portal/Derecho/MULTIMEDIA/justicia/justicia.html

El enlace para el video…

De acuerdo a Guisela Mayén, especialista en derecho maya, la supervivencia de prácticas de justicia indígena en Guatemala se debe a que el sistema oficial judicial, desde el pasado colonial a la fecha, no ha tenido la posibilidad de llegar a todos los lugares; por otra parte, “a la creación de pueblos de indios que contaban con sus propias autoridades” en la Colonia, y a la “resistencia cultural de los pueblos mayas”, que se ha visto reforzada en las últimas fechas. No obstante, sumado a lo anterior, existe una franca imposibilidad de ambos gobiernos, tanto el mexicano como el guatemalteco, para controlar la escalada de prácticas delictivas en diversas regiones, lo que orilla a las comunidades a tomar acciones por propia cuenta –recordemos las “Policías Comunitarias” que han aparecido en Guerrero, Michoacán y Oaxaca. La misma Mayén afirma que las penas en el derecho maya tienden a la “ejemplarización”, lo que busca evitar que otros integrantes caigan en las mismas conductas delictivas y que exista una justa retribución a la víctima que es la comunidad toda; lo mismo busca el estado de derecho occidental, aunque sus medidas –como el encarcelamiento–, al menos a ojos de los mayas, son poco efectivas. Falta mucho por decir en torno a esta problemática y como en todo lo intercultural, debemos evitar decirlo desde nuestros prejuicios. Si bien no podemos estar de acuerdo con el linchamiento y la ejecución sumaria de nadie –quemarlos no, inyección letal sí, es bien moderna–, es menester que no cerremos los ojos ante el mensaje que envía la comunidad sobre la terrible realidad que se vive en el país. Lo que queda, es comprender el derecho indígena, respetarlo y aprender de él, pues puede brindar soluciones más pertinentes y efectivas.

Maestros y la Reforma

 

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Maestros

                          Por: Israel León O’’Farrill

2013-04-11 04:00:00

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Los maestros en Guerrero /excelsior.com.mx

Una maestra de la comunidad Nahua de Zumpango en Olinalá Guerrero fue entrevistada por La Jornada hace unos días en torno a las manifestaciones que la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de ese estado realiza con motivo del rechazo a la reforma constitucional en materia educativa. Sus palabras son contundentes: “Sin laboratorios, sin cancha deportiva, con aulas improvisadas, con alumnos mal alimentados y maestros que llevan cuatro años sin cobrar sus salarios, no puede haber calidad en la educación’’. A su caso, habría que sumar los de muchos compañeros docentes que hacen malabares en escuelas multigrado para impactar a los jóvenes que apenas tienen para comer, no digamos para útiles y uniformes; otros que deben trabajar en comunidades indígenas sin conocer la lengua o las costumbres y que también enfrentan décadas de rezago que impactan directamente en el aprendizaje; que tienen que viajar horas y horas para poder llegar a sus escuelas pues es el único lugar donde consiguieron plaza.

Cierto, la educación está en crisis en nuestro país desde hace muchísimos años, pero no necesariamente los maestros son los culpables de esta situación, ni aquellos que se manifiestan –sí, inclusive dañando los derechos de terceros– son los que deben ser acusados de facinerosos y obstáculos para el desarrollo educativo del país. Hay una larga nómina de personajes, que deberían ser llamados a declarar, desde presidentes, secretarios de estado y líderes sindicales. A muchos otros hay que agradecer sobre el rezago en que vivimos y nuestras refrescadas deberían llegar inclusive a la hoy extinta dupla Tahtcher–Reagan que delinearon políticas económicas que llevaban entre sus acciones la privatización del sector educativo y la merma al Estado como el garante de los servicios sociales. Elba Esther Gordillo, como lo he comentado en otras entregas, no es más que la punta del iceberg en el cochinero educativo que vivimos. Hoy se suma a la problemática una Reforma que no necesariamente estará generando las condiciones para mejorar la educación.‘‘Nos quieren poner en el mismo nivel que las escuelas urbanas, donde hay las herramientas necesarias, como internet (…) –los alumnos de su comunidad– ‘‘si acaso tienen radio, pero no todos tienen televisión ni acceso a los diarios’’. Las particularidades y desigualdades regionales se suman a la discusión que necesariamente debió existir previo a que el llamado “Pacto por México” y sus diputados votaran esta reforma. No se trata de desechar las diferencias y unificar, al contrario, quizá ya es tiempo de reconocerlas y construir la educación en consecuencia, de manera regional y con las particularidades de cada entidad.

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Escena de Mañana será otro día /media.onsugar.com

Para ello es necesario involucrar a la sociedad entera en la planeación educativa. Como dice Jacques Delors en su clásico Informe al Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI: “La participación de la comunidad local en la evaluación de las necesidades, mediante un diálogo con las autoridades públicas y los grupos interesados dentro de la sociedad, es una primera etapa fundamental para ampliar el acceso a la educación y para mejorarla. La continuación de este diálogo a través de los medios de comunicación, en debates dentro de la comunidad y mediante la educación y la formación de los padres, así como la capacitación de los docentes en el empleo, suele contribuir a una mayor toma de conciencia e incrementa el discernimiento y el desarrollo de las capacidades endógenas en el nivel comunitario. Cuando las comunidades asumen más responsabilidades en su propio desarrollo aprenden a valorar la función de la educación, concebida a la vez como un medio para alcanzar determinados objetivos sociales y como una mejora deseable de la calidad de la vida”. Nada de eso se ha hecho ni en México ni en otras partes del mundo; al contrario, lo que se ha buscado es la imposición de reglas y metodologías que no necesariamente fueron consensuadas y mucho menos discutidas. Las evaluaciones sin alcances a largo plazo no tienen sentido lo mismo que tampoco tiene sentido el anquilosarse en bastiones sindicales que lo único que han hecho es enriquecer a sus lideres. El SNTE y otras coordinadoras ven en la reforma asomos de privatización educativa; bien, antes de negar categóricamente dicha afirmación tildándola de radical y absurda, hay que ver lo que ha sucedido en los últimos 30 años con el desprestigio desde el poder de la educación pública y la elevación a dogma de fe de todo lo privado. Recientemente vi Won’t Back Down (2012), una película estadounidense que trata el tema y donde el sindicato de ese país queda por los suelos. Unas madres se enfrentan al sistema para hacerse cargo de la escuela de sus hijos lo que hace deje de estar en los presupuestos y los maestros salgan del sindicato. Ellas triunfan, el sindicato queda como el villano y el sistema en general ni siquiera es criticado… Ingenuidad de ingenuidades. No es así la dura y deprimente película Mañana será otro día (1999), de Bertrand Tavernier, donde se vislumbran los estragos en el sistema educativo francés producto de las políticas económicas recientes. Para que se dé una reforma de fondo, necesitamos ser una mejor sociedad y asumir nuestra responsabilidad en la educación, no sólo el sindicato es culpable. Podríamos empezar por recuperar nuestro sentido de humanidad y empatía, nulos por años de política neoliberal.



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